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El poder de inclusión

Showleap Technologies nació en la Universidad Politécnica de Valencia en 2015, aunque no fue hasta unos meses después cuando los cuatro socios, Teo Atienza, Emilio Guerra, Rubén Martínez y Blanca Alonso, decidieron ponerlo en marcha de verdad. Reconocen que tenían casos cercanos de personas sordas, pero tardaron en darse cuenta de las necesidades que podían tener, más allá de un intérprete para según qué casos. Atienza afirma que comprendieron la complejidad del día a día de un persona sorda y las barreras a las que se enfrentan en un mundo mayoritariamente oyente, y entonces se lanzaron con el proyecto. La sordera se conoce como “la discapacidad invisible” y probablemente ese es el mayor problema, que al no ser algo palpable, pasa muy desapercibida. 

¿Qué avances se han conseguido hasta la fecha?

Desde Showleap transmiten que hasta ahora la tecnología se ha aplicado poco y mal para mejorar la vida de las personas. Existen soluciones parciales que facilitan una actividad en concreto, como diccionarios de lengua de signos online o aplicaciones de videollamada, pero son muy pocas las soluciones integrales para asegurar una correcta comunicación en cualquier circunstancia. La sociedad debe poner el foco en las necesidades de la comunidad sorda, ya que los  signantes tienen exactamente el mismo derecho que los demás a ser atendidos en su lengua materna. Hace falta algo más radical, algo que cambie por completo la manera en la que las personas sordas se comunican. 

¿Y qué es lo que hacen? 

Su objetivo es desarrollar todo tipo de soluciones que faciliten la comunicación entre sordos y oyentes. Sus cuatro fundadores han ido evolucionando en sus planteamientos en base al feedback de la comunidad sorda. Reconocen que al principio dieron pasos en falso y que no es nada fácil romper la barrera sordo-oyente. Al escuchar de cerca a los usuarios finales, fueron capaces de diseñar propuestas más concretas y completas, más cercanas a una posible solución “definitiva”. Al fin y al cabo, este tipo de aplicaciones benefician a todos, aseguran la comunicación y garantizan la independencia de las personas sordas. 

A nivel práctico, ¿qué proponen? 

Están desarrollando el primer traductor de lengua de signos en tiempo real. Es un proyecto pionero en el mundo y en el que llevan años trabajando. Plantea algo muy sencillo y, a la vez, muy complejo técnicamente: que una persona sorda y una persona oyente puedan comunicarse en cualquier situación con la única ayuda de una cámara. La idea es que la cámara de una tableta o de un móvil identifica lo que dice la persona sorda en lengua de signos y lo traduce automáticamente a voz. Y también en sentido contrario, cuando un oyente le habla a una persona sorda, el traductor entiende lo que ha dicho y lo pasa a lengua de signos en la pantalla. Asimismo, en este momento están trabajando en diferentes proyectos para construir espacios 100% accesibles para las personas sordas. Por ejemplo, en el caso de Renfe, están diseñando una solución que permitirá que cualquier persona sorda que utilice sus servicios sea atendida en Lengua de Signos Española (LSE) siempre que lo necesite, bien mediante comunicaciones automatizadas y personalizadas en LSE, bien mediante servicios de videointerpretación online que tienen como objetivo resolver cualquier situación sin necesidad de tener al intérprete físicamente contigo. En definitiva, la intención es conseguir una comunicación bidireccional sin que ninguna de las partes renuncie a su lengua materna, que es como mejor se expresa.

 ¿Quién paga esto?

De momento, Showleap Technologies no posee capital privado, pero sí inversión pública. El Ayuntamiento de Madrid les adjudicó el año pasado el primer contrato de compra pública precomercial de innovación. Ese contrato supuso una inyección de 330 000 euros y les permitió realizar una nueva inversión para aumentar el equipo de desarrollo y acelerar la programación de este primer prototipo del software de traducción automática. su modelo de negocio es claro: las personas sordas son los usuarios; las empresas y entidades, los clientes. Son estos últimos los que deberán de pagar el servicio para atender debidamente a la comunidad sorda. 

¿Los sordos qué opinan?

Al principio detectaban cierta desconfianza, no tanto por parte de personas sordas a nivel individual sino, sorprendentemente, por parte de asociaciones y otras instituciones oficiales. Para poder allanar el camino, tuvieron que pensar en la mejor forma de acercarse a ellos, así que se sentaron y les hicieron ver que realmente su intención era trabajar para mejorar cualquier posible situación a la que se enfrenten. De hecho, y precisamente para asegurarse de la viabilidad de sus productos, trabajan desde las fases iniciales con personas sordas. 

¿Y las oyentes?

Las personas oyentes reaccionan muy bien. Hay que tener en cuenta que los oyentes también se pierden muchas cosas por no tener una comunicación activa con las personas sordas. Estamos dejando de conocer personas, de detectar talentos… Lo que Showleap está tratando de desarrollar sumará para todos. 

¿Qué hace diferente Showleap Technologies?

Precisamente eso, contar con ambas partes, los oyentes y los sordos. Cada avance o cambio en sus productos lo testan con los usuarios que acabarán utilizándolo. Por ejemplo, en el caso del traductor automático, han pasado por tres grandes versiones diferentes: el primer dispositivo tenía cables, el segundo eran unos brazaletes que la persona sorda tenía que ponerse y ahora, en la versión final, no se necesita “nada”. La persona sorda no necesita nada y los signos son captados por una cámara a distancia. Es una de las preguntas que más se repetían a lo largo del desarrollo del proyecto: ¿Por qué tenían que necesitar accesorios para comunicarse? El cambio no fue nada fácil, pero con mucho trabajo lo consiguieron.